domingo, 19 de abril de 2015

Cap 1. "Sin quererlo te encontré".

Casualmente apareció su nombre por mi TL... Como el que no quiere la cosa, decidí pulsar sobre el “username”, un botón que marcaría mi vida... Comencé a investigar y a leer sus tweets por mero aburrimiento, me parecía interesante así que pasé a ver sus fotos, y me gustó su estilo. También me parecía una persona atractiva, así que me planteé si darle a “seguir”. Se me apagó el ordenador así de repente, y en un desesperado intento de volverlo a encontrar decidí usar el teléfono, pero no lo encontraba, había tantos tweets y ninguno sin el... Así que volví a encender el ordenador, y me acabé olvidando. Tras varios días sin acordarme si quiera, me pareció ver su nombre así que me detuve en el dichoso tweet para observarlo detenidamente, y en efecto, era él. Sin pensarlo dos veces, decidí pulsar el botón, ya estaba siguiendo a esa persona. Era una extraña tarde cálida de invierno, en la que la música adornaba mis pensamientos que volaban por la habitación sin rumbo fijo... Pasaron cuatro canciones desde que lo seguí, hasta que vi su nombre en las notificaciones, y a pesar de no conocerlo me alegró, de hecho también me sorprendió.
#Mensaje de Juan: -Eh, ¿qué hace una twitstar como tú siguiéndome, ya me vas a dar unfollow? Jajajaja. Sin pensarlo dos veces, decidí contestarle... Y así siguió la conversación... +La verdad es que yo no hago eso, pero si quieres te doy unfollow por si estás demasiado emocionado ;) -Eh, no te ralles que era una broma. ¿De dónde eres? Ya veo que tenemos amigos en común eh.
Así siguieron pasando los días, hablábamos de gilipolleces como el tiempo, una canción o nos preguntábamos por nuestras vidas, me caía bastante bien... Hasta que un día, decidimos hablar por “WhatsApp”, ya que los mensajes tenían límite de caracteres y era un coñazo. Mi hermana me estaba llamando, gritaba cada vez más y me estaba cansando.
-¿QUÉ QUIERES ANDREA? DEJA DE SER TAN PESADA, JODER. +¿QUE QUÉ QUIERO? ¡QUE ME DES MI CHALECO, QUE NO ME LO HAS DEVUELTO!
Me había dejado su chaleco en casa de mi amiga Fátima, así que acabamos peleándonos, mi madre se metió y acabé llorando de impotencia en el cuarto. Mis tweets se basaban en impotencia y depresión, un sábado en casa, genial...
#Mensaje de Juan -Vaya María, he visto que estabas mal, y bueno... aunque llevemos poco tiempo hablando y eso, quiero que sepas que estoy aquí para lo que sea, que yo también estoy en mi casa encerrado. +¿Un sábado encerrado? Seguro que lo dices para consolarme... -¿No te lo crees? Va, te mando una foto... +Guapo que eres. -Seguro que no tanto como tú, por cierto, dentro de dos fines de semana voy a Málaga, y me gustaría verte... Ya sabes, si puedes quedar me avisas.
Me había alegrado la noche con semejante noticia, y así nos pasamos la noche hablando. Me caía tan bien, cada día más. Y el simple hecho de hablar se convirtió en una costumbre... Pasamos a hablar diariamente, y el finde se acercaba.