Un paso, dos, tres,
y sin mirar atrás puedo ver en sus ojos la tristeza reflejada,
pero aún así nunca me miró una última vez antes de irse,
simplemente se fue,
trazando en cada paso que daba su olvido,
porque ella me iba a olvidar,
de eso estaba seguro.
Después de eso no volví a ser el mismo,
nada volvió a ser igual,
las calles por donde pasábamos,
están apagadas,
no tienen luz ya.
Nuestro banco,
ese donde solíamos pasar las tardes,
está ocupado por parejas que posiblemente duren meses,
años,
o simplemente,
con el paso del tiempo,
dejen de quererse,
como nosotros,
pero el problema es que creo que yo no lo he hecho,
yo no he dejado de quererla.
Y suena una canción,
en la radio,
en la televisión,
y se me inunda los ojos de lágrimas,
¿Te acuerdas? Es nuestra canción,
somos nosotros reflejados en una simple letra acompañada de una melodía.
Y me acuerdo de lo fuertes que solíamos ser,
de las miles de promesas que nos hicimos y que al final no cumplimos,
por culpa de los dos,
o de ti,
o de mi,
o simplemente de la vida,
que nos pasó factura.